RELATOS

#18DeJulio

Él es un péndulo de 18 de Julio, la ha recorrido miles de veces desde bulevar hasta la plaza Independencia, ida y vuelta, vuelta e ida. Ella también pero era más del lado del Notariado y Ciudad Vieja. El “hashtag” #CiudadVieja fue el que los unió de forma cibernética y así empezaron a seguirse en Instagram. Él le ponía “corazoncitos” en sus #Selfies y en las fotos donde aparecía sola, sin su novio. En cambio, los “corazoncitos” de ella iban para las fotos de los paisajes, botellas de #Cerveza, entre otras fotos llenas de vida pero de objetos inanimados. Ambos tenían ganas de cruzarse pero de casualidad, solo para decirse un tímido “Cómo andas?” y seguir formando parte del paisaje de la plaza del Entrevero y de la gran arquitectura olvidada de la Ciudad Vieja. Foto va, #hashtag viene, hicieron que la casualidad se diera. Ella subió una foto de Gardel tomando un café en 18 y Yí, con muchos filtros, él estaba en la plaza Cagancha cuando la vio, acto seguido comenzó a caminar para ese lado. Ella algo intuía por que él había subido una foto de la plaza donde se encontraba.

Los nervios aumentaban de los dos lados, todo por un simple “Todo bien?” que podría desembocar en algo más. Los latidos aumentaban, estaban a una cuadra de distancia, él se puso tan nervioso que buscó en Spotify una lista llamada “Música para cuando te cruzas con alguien de Instagram”. Ella para disimular iba escribiendo mensajes en su Whatsapp, así era él quién la saludaba. Él era un mono con el celular y no podía usarlo y caminar al mismo tiempo, se apoyó en una columna y allí empezó a buscar la lista. Ella seguía escribiendo y sin darse cuenta se pasaron.

#Instagram siguió subiendo fotos con muchos filtros y Spotify cambió su lista de reproducción a una nueva, los datos móviles siguieron su ciclo digital.

Obdachlos

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