MANIFIESTO

En este mundo de la inmediatez, donde todo está digerido, donde lo que no es mainstream queda por fuera, donde las costumbres se pisotean para dar lugar a las modas banales, donde las pausas son solo para tomar fotografías para compartir en las redes y las verdaderas charlas escasean, Fauna se levanta como en un acto de rebeldía para reivindicar lo bello, lo extraño, lo insólito, lo escondido, lo único.

Buscamos una mirada alternativa, espontánea y guiada por la curiosidad y las ganas de mostrar las cosas buenas que pasan en el mundo y también los rincones ocultos que nadie quiere recordar. Rescatamos esas historias y personajes un poco escondidos, outsiders y ejemplares. Revalorizamos la cotidianeidad, hacemos que todos sean por unos instantes, algo importantes.

Escribimos sobre los lugares y las experiencias desde otro lugar, donde la impronta personal del narrador no pasa desapercibida. Somos observadores pero también protagonistas. Nos dejamos llevar por nuestra faceta literaria e inventamos nuestras propias historias. Porque Fauna no es solo periodismo u opinión, es también poesía, catarsis, cuento y reflexión.

Nos sumergimos en lo feo para poder apreciar lo bello y hacer un cambio real. Nos dejamos llevar por la curiosidad de lo nuevo, de lo diferente, de lo creativo.

Los formatos los ponemos nosotros, sin límites ni ataduras: crónicas, relatos, notas, perfiles y postales. No hay un tono ni estructuras, solo dejamos fluir la escritura y que la historia nos señale el camino. La imagen también es importante y reflejo de cómo vemos lo que contamos. A veces literal, a veces más simbólica, realista, abstracta o artística. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos.

También creemos que Fauna es un estilo de vida, en el que las situaciones absurdas, incómodas, bizarras y movedizas generan recuerdos y sentimientos particulares que luego se transforman en historias. Para nosotros ser fauna o sentirse fauna no es ser perfecto o perfecta, es conocer las limitaciones, saber reírse de uno mismo, aceptar que las obsesiones y las manías son huellas de identidad, que la rareza puede ser hermosa, que la autenticidad está a la vuelta de la esquina: en el almacenero, en la obra de teatro más under y en el restaurante más lujoso. Siempre hay un detalle, un gesto, una intención que lo cambia todo. Ser fauna es contagiarse de esa torpeza de vivir, de querer conocer nuevas historias sin tener que ir al cine o a una serie de televisión por ellas. Por eso en Fauna los invitamos a vivir a través de los otros, a rozar el arte y a reencontrarse con la lectura, porque no solo de libros se nutre la imaginación y el intelecto, también de la contemporaneidad que nos rodea.