RELATOS

Amanda

Querida Amanda,

Es difícil saber cómo comenzar. Sobre todo por el hecho de tratar de resumir mi vida, o lo que es de ella en breves oraciones. Me gustaría comenzar contándote acerca de Ian, él por fin sacó su libreta de conducir. Estamos todos muy felices, sobre todo yo, que ahora él es quien me lleva a todos lados. Papá trata de sobrellevar la situación, Ian nunca fue muy responsable y sus juntas ahora no están ayudando mucho. Mark, Liam y Carl, están totalmente irreconocibles, tuvieron un cambio radical en lo que fue de estos años. Creo que Ian se está dejando llevar por sus pensamientos y acciones, y eso es preocupante. Al ser sus únicos amigos, no creo que le guste la idea de separarse, así que papá simplemente la deja pasar, no quiere tener otra discusión, eso volvería a generar su problema de estrés y ninguno quiere eso. Pero fuera de eso, lo que va del año no sale de lo normal, casi nunca salgo a ningún lado, ni con papá ni con Ian. Lo que aún me resulta extraño es el hecho de seguir cenando comida comprada o recalentada de la noche anterior. Pero bueno, ya casi ni lo cuestiono, me acostumbré a eso. Es raro que Ian haya traído una novia a casa… Sí, exactamente. Se llama Clara. Es una chica bastante simpática, creo que fue una muy buena elección. Lo noto muy contento con ella, y creo que jamás le haría daño.

Lamento tener que irme de forma tan repentina, pero acabo de recibir una llamada del hospital. Ian tuvo un accidente… Prometo escribir pronto.

Quien te ama siempre,

Sam

 

1 marzo, 1990

Querida Amanda,

Hace tiempo que no escribo. Bueno no te escribo desde… Mejor no recordarlo. Me pregunto cómo has estado todo este tiempo, porque yo sin ti no me la estoy pasando muy bien. Desde que comencé a escribirte, ha estado muy frío. Cada tanto nieva, como todos los 30 de junio. Estoy a mediados de terminar sexto, y comenzar primero de liceo. Papá me alienta y me dice que será un año fácil, pero para alguien como yo no lo creo. He estado gran parte del año escribiéndote, pero luego, pensé que no llegaría a mucho y guardé las cartas. Espero no te ofendas. Me gustaría hablar contigo como solíamos, pero no siempre se puede lo que uno quiere.

Este año me hice amigos, más de los que alguna vez he llegado a tener. Papá está feliz por eso. Con respecto a Ian… Nunca fue su fuerte el estudio, pero este año sus notas decayeron muchísimo y papá está un poco disgustado. La mayor parte del día están peleando, él me dice que es una etapa complicada, y así trata de llenarme la cabeza para que no crea que pueda ser una discusión grave. Pero… no tengo 5 años.

Te extraño. Lo suficiente como para necesitarte 364 días del año de 365. Ojalá estuvieras aquí y me ayudaras como solías hacerlo. Mis compañeros dicen que soy raro porque me la paso escribiendo reflexiones, cuentos y cartas. De allí nace mi apodo, tampoco puedo hacer algo para cambiar eso, pero si hay alguien que pudiera cambiarlo, me gustaría que lo hiciera. Nadie se da cuenta lo importante que es para mí escribir. De hecho, para ser sincero papá tampoco lo nota. Ha estado muy ocupado con su trabajo y no lo culpo por eso. Ahora simplemente soy el tímido que alza la mano de vez en cuando y se sienta a un rincón del salón. Si estuvieras aquí seguro me dirías que es otra etapa, lo que tal vez papá debería decirme y me parece raro que no lo haya hecho. Ojalá algún día, logren inventar alguna máquina del tiempo, así volvería a mi etapa más feliz en la que estábamos juntos.

Este verano no he hecho gran cosa, las tardes cada día se hicieron más eternas. Estuve gran parte del verano en casa, con Ian y papá, jugando a juegos de mesas, al play o simplemente mirando partidos de fútbol. En las noches, traté de concentrarme y leer. En total logre terminar 10 libros… Y me pregunto cómo me acuerdo de cada detalle de cada una de sus hojas.

Hace cinco años no teníamos vecinos, pero este verano se mudó una mujer y su hijo, se llama Noa. Estuve observando las actitudes de papá cuando ella está cerca, y de verdad que actúa extraño. Creo que le agrada. Es una mujer joven, alta y  flaca. Su hijo es bastante agradable. Se la pasa jugando al fútbol, me invitó más de una vez a practicar, pero decidí mantenerme distante a la posibilidad de que creyera que no soy normal por no entender ninguna regla, o por simplemente no sentirme a gusto jugando. Él parece entender al pie de la letra cada movimiento. Algunas tardes vi como Ian lo observaba con cierta admiración. De algún modo me hubiese gustado ser yo. Traté de resumirte el año en breves palabras, mi vida nunca fue lo suficientemente interesante, así que si lo leyeras, entendería que no te sorprendieras. Escribiré pronto.

Quien te ama,

Sam

 

30 de junio desde 1996

Querida Amanda,

Lamento haber tardado tanto en escribir. En realidad los tomé como un período en el cual me dedique a  reflexionar acerca de mi vida, y creo no volver a escribirte. Entendí y asumí que las cartas no taparían el dolor que siento y que en algún momento sentí por tu pérdida. Jamás dejaré de extrañarte, pero ya estoy grande y es tiempo que deje de hacer esto. Si me gustaría seguir contándote mi vida, y que estuvieras aquí sobre todas mis prioridades, pero ya hace tiempo que lidio con esto, y es momento de ponerle fin. Papá te extraña, y llora todas las noches, pensando y soñando la oportunidad de volver a verte, Ian, aún tiene la fe de que se vuelvan a encontrar, y yo… Yo me despido y te doy mi último adiós en esta carta. Ojalá hubieras leído alguna de mis notas, o algo de lo que escribí para ti. Ojalá te enteraras que estoy proyectando mi futuro como escritor y que probablemente pueda acceder a una beca en una academia literaria.

Ian, sigue con su novia, es más, están planeando casarse. Ojalá estuvieras orgullosa de todo lo que en estos años he sido, y he tratado de aportar para que la familia no se mantuviese distante. Quiero decir, que uno de los motivos por los cuales escribo esta carta hoy es que ya no tendré tiempo para seguir escribiéndote como si mi vida fuera una historia y sinceramente prefiero dejar de reemplazar tu presencia con palabras. Seguramente todos los chicos le dicen a su madre que es la mejor del mundo, y quiero que sepas que fuiste la mejor. Sé que de algún modo te llevo conmigo,  que me acompañarás toda la vida. Lamento estar despidiéndome el día de tu cumpleaños. De hecho, espero que sea un feliz cumpleaños y  sobre todo decirte que no te llevaré un regalo porque sería extraño dejarlo en el cementerio, tal vez, quedaría en la lápida, o el sereno al tiempo se lo quedaría, de algún modo nunca llegaría a tus manos. Si estuvieras físicamente presente me encantaría poder haberte dicho que te amo como jamás volveré a amar a alguien en mi vida y te seguiré amando. Tal vez en un futuro nos encontremos y volvamos a estar juntos como antes, pero mientras tanto tendré que seguir mi vida, superándolo y adaptándome a vivir con un padre y un hermano. También decirte que fui todos los días desde que te fuiste al cementerio, pasé horas anhelándote,  conversando como si estuvieras presente. Jamás lo escribí en alguna de las otras cartas, quería que fuera un secreto. Es necesario que sepas, que seguiré yendo hasta que otra persona tenga que ir a verte y a verme al mismo tiempo. Estaré ahí, sin importar el momento, la edad, o la persona que me acompañe. Porque sobre toda mi vida, siempre fuiste mi prioridad.

Espero que me perdones, y entiendas que de algún modo también pensé en ti al tomar esta decisión, y no te sientas culpable por todo lo que está sucediendo. Sé que de alguna forma u otra, estás cada hora, cada minuto a mi lado, y también sé que por más que no te vea físicamente, en este preciso momento estás conmigo viéndome escribirte, y lo sé, porque siento tu presencia y te llevo conmigo desde aquella tarde en la cual me prometiste que siempre íbamos a estar juntos. “Susurrar tu nombre en la soledad, no es cobardía, es culpabilidad por haberte perdido”.

Quien jamás dejará de amarte, tu hijo

Sam

 

Texto: Julieta Skunca

 

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