CULTURA

Catarsis en todas las dimensiones

El 18 de diciembre fue la última función de Fuerza Bruta en Uruguay, la obra Argentina de Diqui James que lleva 10 años rompiendo con el teatro convencional. El espectáculo se llevó a cabo en Landia, el flamante centro de espectáculos ubicado en Parque Roosevelt.

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Delmira Infante

Entre acrobacias aéreas y estímulos constantes, los itinerantes actores se apropian de todo el espacio posible, en un entorno de imágenes oníricas donde el público forma parte de la obra y se deja llevar por su devenir. La música, bajo la dirección de un DJ, participa desde un rol protagónico.

Los recursos circenses y acrobáticos que despliegan los actores no tienen punto de referencia y sorprenden en el público constantemente. La destreza física es llevada al extremo. Los cuerpos desafían la gravedad e impactan una y otra vez con la escenografía, desconcertando a al público.

La libertad como leitmotiv se hace cuerpo en los actores. Sus movimientos bruscos, sus agitadas danzas y gritos viscerales, así como la nula barrera con el público establecen esa liberación. Es una obra totalmente catártica, que despierta la sensibilidad y el estado de alerta.

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FuerzaBruta

 

 

 

 

 

En múltiples entrevistas, su director, Diqui James ha dicho que no pretenden “intelectualizar” sobre lo que hacen, sino que buscan tocar en “otro lugar” en el público, buscar las emociones.

El brutal espectáculo nació en el año 2005 pero no fue la primera función con la que el director rompió barreras. En 1980 Diqui James ingresó a un grupo llamado “Organización Negra” dónde ya indagaba en la acrobacia aérea. Luego fundó la compañía “De la Guarda” con una gran impronta Callejera. Este know how le dio una clara impronta a su nuevo espectáculo que hace más de 10 años está en cartel en más de 50 ciudades en todo el mundo.

 

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FuerzaBruta

Sobe el final del espectáculo, una piscina a metros de altura transporta hacia otra dimensión. En el mundo de ensueños, se despeja un cielo de agua. Una piscina a metros de altura deja atónito al espectador con una danza surrealista. Por momentos lejana, por otros cercana; romántica y sensual y también redentora. Lo que sí es seguro, diferente a todo.

Delmira Infante.

 

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