MUNDO

 El país de Nunca Jamás está en Australia

Nadie sabe por qué un pequeño pueblo tropical perdido en el norte de Australia reúne a tantas personas de tan distintas nacionalidades, que pasan por allí solo por unos meses para luego seguir su viaje. “¿Port Douglas?”, preguntan muchos australianos extrañadísimos por nuestra elección. Para nosotros los backpackers este es nuestro lugar secreto, el lugar donde nos refugiamos los que no queremos crecer.

Se dice que en el país de Nunca Jamás no hay reglas ni responsabilidades, solamente diversión y aventuras, por eso es el lugar preferido de los niños. ¿Quién no quiere vivir un tiempo en un mundo así? A pesar de que Port Douglas es uno de los mejores lugares de Australia para conseguir trabajo, las reglas de juego son distintas. El que todos estemos allí de paso quita toda presión, responsabilidad o estrés. Lo único que buscamos es ahorrar plata y divertirnos. Por eso hacemos alguna que otra travesura, como robar comida en los hoteles que trabajamos, tomarnos un trago mientras servimos o saltar a la piscina de los huéspedes, a pesar de que está terminantemente prohibido.

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Otro hecho particular es que en Port Douglas casi no hay casas, solo hostels. Vivimos en comunidad, con esa misma gente con la que trabajamos, vamos a ver el atardecer al parque Anzac o a bailar por la noche al Ironbar. Nos conocemos todos, andamos en bicicleta, nos saludamos por la calle, compartimos el sentimiento de aventura y de disfrutar cada momento al máximo.

El Anzac es un lugar mágico donde todos muestran sus habilidades. Algunos caminamos sobre la cuerda floja o hacemos hula-hula, otros hacen acrobacias con fuego, capoeira, tocan la guitarra, el ukelele o la armónica. Las charlas se extienden hasta la noche, el tiempo transcurre despacio. No hay hadas pero sí hay personajes fantásticos, como un joven de pelo largo, parecido a un elfo, que no tiene nacionalidad, habla varios idiomas, fotografía a la luna y dice nunca dormir.

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Pero además de las coincidencias simbólicas, está el parecido “físico” entre Port Douglas y Nunca Jamás. Los cocodrilos, los indios, la selva, las playas, las montañas, las cascadas, las lagunas y los piratas (que en Port Douglas son más bien fiestas piratas). El tic tac tic tac del capitán garfio es real, los cocodrilos son un enemigo del que hay que cuidarse y al que hay que temer. Los aborígenes australianos no viven en Port Douglas pero sí en los alrededores y Cape Tribulation se llama el punto en el que la selva se junta con el mar.

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Así es que todos los años, un grupo de niños perdidos, con muchas preguntas, pocas respuestas y pocas ganas de cargar con las preocupaciones de los adultos, llega al paraíso de Nunca Jamás. Pasan allí una temporada, pero luego tienen que regresar. Aunque cuando miren por la ventana de sus hogares y vean esa segunda estrella a la izquierda, se acordarán siempre de las noches estrelladas de Port Douglas, de la luna sobre el horizonte, de las palmeras, del ruido de los pájaros, de los amigos, de esa familia que duró unos pocos meses, de las fiestas, de lo que era vivir teniendo como mayor preocupación llegar a tiempo para ver la puesta del sol.

Natalia Correa

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*Inspirado en el post “Port Douglas alias el País de Nunca Jamás” de BE A CABRONA por Candela Schmidt

 

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