RELATOS

Ensayo sobre la identidad

Una mujer muere sin saberlo. Y la burocracia del Estado sigue generando sucesos insólitos.

Raquel estaba muerta pero ella no lo sabía. Se enteró cuando fue a votar el pasado 26 de octubre. Presentó la credencial en su circuito y se quedó boquiabierta ante la respuesta de quien presidía la mesa. “Señora usted está muerta hace 4 años”, le zampó la veterana. Raquel no hizo más que soltar una risotada y pensó, obviamente, que se trataba de un error. Volvió a insistir, les pidió que verificaran el dato, ya que, obviamente, estaban equivocadas.

“Yo soy de esas personas que tienen una cultura cívica muy arraigada, tanto que l
es dije que me dieran la constancia de votación para evitarme la multa. Pero seguían insistiendo”, relata mientras frunce el ceño evidenciando la rareza de la situación. Estaba muerta, parecía no haber mucha vuelta. ‘Señora no sé qué parte no entendió pero usted no existe, está muerta, así que va a ser imposible que le cobren una multa’, respondieron con total naturalidad. Claro, como si estar muerta mientras uno está vivo fuera una cosa normal, de todos los días.
Después de ese desgastador, abrumador, incoherente, inclasificable suceso (creo que sin dudas este último es el adjetivo que se ajusta mejor), Raquel salió del circuito. Llorando, enojada y angustiada. “¿Cómo que estaba muerta? Tenía una rabia, si falta un voto para la mayoría parlamentaria es el mío, les dije”.
Una semana más tarde fue a la Corte. Les comentó lo sucedido y la hicieron pasar a una modesta salita. “Les dije que no había podido votar y vi que me empezaron a mirar raro. Me ofrecieron un cafecito, me trataron demasiado bien. Cada vez todo me parecía más extraño. Aparecieron con un expediente, lo abrieron y me mostraron la constancia de la funeraria donde figuraba mi nombre y mi fecha de fallecimiento. Raquel Imbriaco fallecida a los 49 años, el 31 de octubre de 2010. La edad no coincidía pero el nombre sí. Fue shockeante. Y lo único que atiné a decirles fue que para estar muerta hace cuatro años estaba bastante bien conservada.
Ahí procedieron a indicarme, dada que estaba viva, que se trataba de un error de la funeraria y de la Corte. Parece que la persona que había fallecido tenía una diferencia en un par de números con mi credencial y nadie constató que los nombres eran diferentes. Estaba muerta por un error administrativo, ¿cómo es posible?”.
Aunque claramente la situación es extraña, inusual, lo que causa escozor y un pelín de indignación es que Raquel trabaja activamente. Tiene una empresa unipersonal, una Gestoría y obviamente aporta a la DGI. “Claramente los servicios no están conectados. Hice millones de trámites durante estos cuatro años y nunca nadie me dijo nada. Incluso adopté a una niña estando muerta”. Le pedí que repitiera la última frase. ¿Cómo que adoptaste? “Sí. Hacía años que estábamos con mi esposo en la lista de espera del Inau y nos dieron la tenencia de Lucía, nuestra hija, el 22 de febrero de 2011, cuando ella tenía 11 meses. De acuerdo a la Corte yo en esa fecha ya había fallecido”. ¿Entonces tu vínculo con el Estado durante esos años fue más frecuente que el que tiene cualquier ciudadano medio?, pregunté. “Claro. Durante tres años concurrimos asiduamente a todos los juzgados que nos correspondían, recién el 7 de marzo de 2014 terminamos el trámite”. ¿Y ahora? ¿Cuáles son los pasos a seguir?
“Ahora tengo que esperar. Ya me tomaron nuevamente las huellas dactilares, me hicieron llenar un formulario y todas las formalidades para constatar que estoy viva. La Corte va a cotejar esas huellas con las originales y recién ahí me pueden dar el alta. Parece que me van a llamar para decirme que reviví y que puedo votar en las Departamentales”.

*Una historia 100% real 

T.de T

2 comments

  • Todo bien, pero no digan que es real cuando no lo es, yo fui vocal en una mesa en las elecciones, y la historia hace parecer que tenemos la información de vida (y muerte) de todos los ciudadanos, cuando lo único que se tiene es una lista de unos 400 nombres y fotocopias de sus credenciales. A lo sumo le pueden haber dicho que no estaba en el padrón, pero seguiría estando porque se sale del mismo después de faltar a dos elecciones obligatorias. Está buena la historia, pero no digan que es real cuando no lo es.

    • faunauy

      Hola Norma, gracias por escribir.
      A Raquel la entrevistamos y ella afirmó lo que comentamos en el relato. En la mesa le dijeron que estaba muerta, eso no es ficción.
      Al tratarse de un relato contamos una historia vista desde un ángulo, claramente no hay una investigación periodística detrás, lo que no supone que la historia sea falaz.
      Gracias por estar del otro lado!

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