CULTURA

Tabaré Rivero

Mucho rock 

Músico, compositor, actor y empleado municipal, porque “es muy difícil tratar de vivir del arte”. El líder de La Tabaré cree que su banda es indefinible, que desconcierta a la gente y a sí mismo. Tiene claro que es de esos grupos que el público ama u odia y como todo rockero de la vieja escuela, todavía tiene mucho para decir.

¿Cómo fue tu pasaje del teatro a la música?

Desde niño mi sueño siempre fue ser músico. Estudié música en la adolescencia pero después abandoné. Escuchaba mucha música, sobre todo canto popular que me gustaba mucho, pero no para tocarlo. Entre tanto empecé a hacer arte dramático en la EMAD y después hice la Escuela del Circular. Mi estudio musical es muy reducido, fui autodidacta más que nada y muy desprolijo como estudiante. En teatro sí fui buen estudiante pero cuando terminé de estudiar vino la democracia, armé la banda y dije: “Voy a tocar en la banda a ver qué pasa”. En el año 85 fue un éxito absoluto y pensé: “Voy a aprovechar porque esto va a durarme un año”. Después decidí dejar el teatro de lado por un tiempo y de pronto ya hace 29 años que hago teatro solo los jueves porque viernes y sábados toco con la banda.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Hay períodos en los que estoy iluminado –iluminado para mí, porque capaz que las canciones que hago son una porquería pero yo me siento iluminado –, que me baja la creatividad y la puedo volcar componiendo. Hay otros períodos en que no tengo ganas, pero no son períodos muy largos. Surge así: agarro la guitarra, empiezo a cantar una canción, una melodía cualquiera y si la melodía está buena la grabo, empiezo a escucharla y le pongo letra. Muy rara vez escribo una letra primero y le pongo música, no es la característica de mi composición.

A la hora de escribir, ¿pensás en dejar un mensaje?

No. Bueno… sí. De alguna manera a esta altura sí. Al principio no, componía naturalmente y expresaba el mensaje de mi alma o de mi interior, pero después del tercer o cuarto disco me di cuenta que algunas cosas ya las había dicho en mi disco anterior y que más o menos siempre estaba hablando de lo mismo: de la libertad.

¿Cómo hizo la Tabaré para sobrevivir 30 años sin perder su identidad?

Eso fue sangre, sudor y lágrimas. Yo sabía que La Tabaré iba a tener una identidad que era mía. Tuve que laburar y ser perseverante, cosa rara. Aunque siempre dejé que todos colaboraran en los discos, la última decisión siempre fue mía. Sabía muy bien hacia dónde y qué quería hacer con la música. Mi inquietud era fundamentalmente poder expresar todos los dolores, placeres, sentimientos o broncas que yo tenía adentro. Eso era lo que yo quería hacer y hubo muchos músicos que quisieron intervenir, interferir, convertir a la música de La Tabaré en un éxito del verano y yo me negué, porque no expresaba nada.

Este 2015, cumplen 30 años, ¿lo van a celebrar?

Sí, pero vamos a discutir para a ver qué queremos hacer. Hay una propuesta de hacer un Teatro de Verano, todos los músicos quieren excepto yo. A mí me gusta tocar en bolichitos chicos, sin embargo, como los músicos que están en la banda son tan grandes personas y aportan tanto lo estoy pensando. Tocar en un Teatro de Verano implica estar un tiempito sin tocar y yo no tengo muchas ganas de eso, porque a mí lo que más me gusta en la vida es estar en el escenario con la banda. Estoy en esa disyuntiva, pero creo que vamos a hacer un Teatro de Verano a fin de año, si es que no me aburro antes.

Contame un poco sobre el nuevo disco. ¿Por qué el nombre Que revienten los artistas?

El título fue fundamentalmente por Tadeusz Kantor, un dramaturgo y director de teatro polaco, que decía que el artista debe hacer implosión para mostrar la esencia de sí mismo y ahí el arte aflora; que lo demás se queda siempre en una cosa muy epitelial y de repetición que no llega nunca a la esencia de lo artístico. También decía que a veces el artista no encuentra su lugar, que no se adapta de ninguna manera y que la única manera que tiene de sobrevivir a este mundo es explotando o haciendo implosión, y eso me encantó. Además tiene otra acepción la lectura del título: todos los gobiernos, el que sea, generalmente es: “que revienten los artistas”. Si bien ha mejorado mucho en los últimos años el trato hacia el artista en Uruguay, aun así falta reconocerlo verdaderamente. El artista no es un pelotudo, el artista es un laburador.

¿Por qué el primer single Aquel Cuplé?

Es una canción que surge de tratar de hacer un recorrido por mi vida en dos minutos y medio: desde que nací hasta la posible retirada de esta vida. No estoy diciendo con esto que me vaya a retirar de la música, estoy diciendo que en algún momento me voy a retirar de la vida, como nos va a pasar a todos. Fue como un ejercicio y me gustó. En pocas palabras y en ese juego de palabras como chichin, pumpum y guauguau logro hacer una canción que relata hasta ahora 58 años de vida. La letra y la música son mías. En los discos la gran mayoría de las letras y músicas son mías. En este disco mi hijo compuso una canción y estoy contentísimo.

¿Tenés pensado retirarte de la música a determinada edad?

No, no lo tengo proyectado. Lo que sí espero es no hacer el ridículo. Confío en gente que me rodea para no dejarme ser un Mick Jagger, salvando las distancias. Me encantaría llegar como un Leonard Cohen: viejito, con un bastón y cantando sentado en una silla con respeto a la música, pero yo ya me estoy olvidando de las letras, entonces, estoy al límite de marcar bobera en cualquier momento.

A.S.O.

Foto: Mateo Teperino

* Entrevista publicada en la revista Seisgrados Nº 40, de enero 2015

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