CULTURA

Esa linda fauna que emprende

Mucha gente no tiene ni idea de qué se hace adentro de Sinergia Cowork, por eso, el jueves pasado Sinergia abrió sus puertas al público en el evento Open Cowork para revelar sus secretos y mostrar las maravillosas ideas que se gestan entre sus puertas. Así que en Fauna decidimos darnos una vuelta para descubrir personajes y dejarnos llevar por la experiencia.

La primera llegada

Las gotas caían sobre el asfalto. El día había estado intenso, muy. Sin paraguas, ni capucha, ni pilot, caminaba por la ciudad rumbo al Open Cowork de Sinergia, una linda comunidad de gente que genera proyectos que vale la pena conocer.

Entré y vi aquello que era una explosión de color y buenas energías. Gente caminando por todas partes, comiendo por todas partes, riendo por todas partes, bailando por todas partes, sintiendo, eso que uno siente cuando hace algo que le gusta. Me fui metiendo, despacito, charlé con un par de personas  hasta que vi a Andre, con su camperita roja y encapuchada, que esperaba en la entrada. Nos abrazamos, como si hiciese tiempo no nos viéramos y nos fuimos sacudiendo la rutina aplastante (puede resultar exagerado pero les aseguro que no lo era). Queríamos soltar un poco, y eso fue lo que hicimos.

FullSizeRender (4)Segunda llegada

El camino desde el Prado hasta Palermo puede ser eterno cuando uno está apurado. Me senté en el medio de la última hilera de asientos del 522. Mientras intentaba acelerar el tiempo mirando el celular, una pelotita roja que se acercaba por el pasillo llamó mi atención. ¿Qué era eso? Resultó ser un tomate. Todo el mundo lo esquivaba para bajar pero nadie se animaba a tocarlo. Saqué una foto, se la mandé a unas amigas y cuando volví la vista, el tomate había sido aplastado y arrastrado. Solo quedaban unas huellas rojas y húmedas que denotaban que ahí había habido un tomate.

 

Me bajé, caminé una cuadra y atravesé el portón gris con una S verde. Las apariencias engañan y ese portón gris es un ejemplo, porque del otro lado me recibió una catarata de colores, gente sonriendo y buena onda. Tania me guiaba como gallinita ciega desde el celular para que fuera hacia donde estaba ella y allí comenzó nuestro recorrido por la jungla de Sinergia.

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Parada 1 – Lo llamaron “rincón de la locura”. Un espacio medio loco (y sí), decorado con una foto de la diosa de Uma Thurman en Pulp Fiction, libros, papeles, un secador de pelo; lindo bolonqui. “¿Te animás a mirar a alguien a los ojos por un minuto?”, me preguntaron. “Sí, claro”, contesté. “Te conseguimos compañera”, escuché que le dijeron a un flaco. Me senté en una silla y nos miramos. Así un minuto, que, como todos los minutos conscientes, resultó ser bastante largo.

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Comimos banana, tomamos limonada, después cerveza. Queríamos hablar con “el que tenía a Bart Simpson bordado en una campera de jean”, pero cada vez que íbamos a acercarnos se escabullía. Y nos sentimos muy “fauna” cuando advertimos que lo estábamos “persiguiendo”. (Lamentamos no tener la foto que ilustra el momento. Imaginen).

Parada 2. Al fondo a la derecha no estaba el baño, sino una sala grande con paredes de vidrio que albergaba un par de emprendimientos. Nos probamos pelucas con los chicos de Qlook y nos sacamos fotos. Descubrimos el proyecto Mento, dedicado a hacer estructuras de hormigón —como bancos de plaza— cuya peculiaridad es que son de un material antigraffiti. Conocimos la app Linguoo, que ofrece los mejores artículos de la web narrados por locutores y nos subimos a una montaña rusa gracias a los chicos de la app QuieroInfo. Sí, a una montaña rusa. Con unos lentes de realidad virtual nos metimos en un parque de diversiones. De afuera se vería gracioso el movimiento de cabeza, los giros y los manotazos, pero para el que estaba sumergido en ese mundo paralelo todo tenía sentido.

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Parada 3: Más que una parada nuestra tercera etapa fue un recorrido. Nos escabullimos por los rincones de Sinergia para conocer emprendimientos. Nos topamos con muchas barbas, lentes grandes y algunos pelos multilocos. Unas cupcakes alrededor de una laptop nos llevaron a conocer la web Ser Sentir Vivir y un mini puesto de feria nos llevó hasta el colectivo Feria. En el camino nos cruzamos con Lucía de la Fuente, directora de Comunicación de Sinergia y en menos de diez minutos tuvimos un ping pong de ideas increíbles. Seguimos el viaje y nos metimos en Socialab, una ong sin fines de lucro, que busca generar impacto social positivo a nivel global mediante la búsqueda y el apoyo a emprendimientos vinculados al ámbito social. Allí también nos acercamos al emprendimiento Enseña Uruguay, que ofrece un programa de dos años de trabajo como docente a jóvenes profesionales interesados en aportar sus conocimientos a instituciones públicas que lo necesitan. Llenas de folletos, stickers y unas lindas libretitas para anotar ideas seguimos investigando.FullSizeRender (11)

Sentadas: Nos fuimos al tercer piso a sentarnos un rato para presenciar el último Pitch Night del año. Seguro se preguntarán qué es el Pitch Night. Les contamos: es un espacio en el que varios emprendedores cuentan en pocos minutos sus proyectos, cómo surgieron, las dificultades que enfrentaron y el estado actual en que se encuentran. En ocasiones normales el público les hace una devolución de la presentación y les brinda sugerencias. En el caso del Open Cowork, el público podía hacer preguntas. Se presentaron los proyectos Paganza, Loog Guitars y GPS GAY. Todos muy distintos pero con un mismo espíritu emprendedor e innovador. Tomamos unas cuantas notas mentales, “cuántas buenas ideas”, pensamos.

El cierre del evento se puso lindo y al ritmo de La Imbailable Orquesta, se terminó la noche. Nos fuimos cargadas de energía, con una troja de ideas dando vueltas en la cabeza y repletas de sonrisas, que al final del día es lo que importa.

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