RELATOS

Fuego pasión

Caminaba lento, como si la vida le pesara. Se sentó en una mesa redonda de madera que tenía unas delicadas terminaciones en hierro y se dejó caer. Tenía los ojos hinchados, había llorado durante toda la noche, bastante desconsolada.

Las paredes exhibían un moho amarronado que terminaba de dotar a aquel lugar de cierto aire lúgubre. Los vestigios de un sitio esplendoroso se asomaban curiosos, querían conquistar un tiempo que ya no les pertenecía. El decorado exudaba algo de dolor, al igual que ella mientras tomaba ron en un vaso de vidrio grueso y fumaba el cuarto cigarrillo de la noche.

La minifalda estaba desalineada, el rompevientos turquesa nada tenía que ver con las botas taco aguja que había elegido para esa noche.

El cantinero la miraba fijo. Ella le sostuvo aquella mirada. Y en ese instante se dijeron todo, y mucho más de lo que hubiesen querido. Se amaron tanto, tanto, se amaron de verdad. Destaparon el deseo de algo que no descifrarían y se mezclaron con el tiempo, con esa criatura incrédula que jamás podrán controlar.

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