RELATOS

Incomodidad

Incomodidad: esa piedra en el zapato que se instala en un momento de la vida en que todo parece estar estancado. No se vislumbran posibles cambios, el trabajo se vuelve rutinario, los vínculos por necesidad molestos, las diferencias del entorno más notorias. Las ganas de tirar ideas desaparecen, no por falta de ellas, sino por falta de perspectivas.

Los silencios se vuelven los aliados más preciados y la música fuerte el escape más a mano. “Me quiero ir, me quiero ir”, repite el cerebro, pero ¿a dónde? No hay escapatoria de los sentimientos, ni de las situaciones cotidianas. Solo la locura es la única opción y el precio que hay que pagar por ella es muy caro. La deserción tampoco es una opción. La reinvención sería la posible apuesta. Pero… ¿reinventarse en qué? Ni el cuerpo ni el alma se pueden permutar, hay que adaptarse a un medio hostil, injusto y horrible.

Hay pequeñas luces, es verdad. Focos que intentan propagar el espíritu de la alegría y los buenos modos, la esperanza, la fortaleza, la creencia en que no todo está perdido. Pero cuando el día a día te aplasta y ves pasar tu vida como una lista de ítems por cumplir, las luces se ven muy tenues, lejanas, casi inexistentes.

Ni gloria, ni culpas, ni arrepentimientos.

Solo pido un poco de paciencia para poder sobrellevar el camino y levantar la cabeza con orgullo. Aceptar lo que haya que aceptar y entender que todavía hay mucho por aprender.

A.S.O.

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