CULTURA

Melodías del presente

Nació escuchando música brasilera, a los Beatles y también algo de Serrat. Cuando cumplió 18 se encontró con el disco Nothing’s Shocking de Jane’s Addiction y le voló la cabeza. Fue operador de radio, es locutor comercial, produjo muchas bandas uruguayas y asegura que su relación con la música es terapéutica. En la antesala de la presentación oficial de su nuevo disco, Mini Glorias, recibimos a Federico Lima de Socio.

El segundo domingo de este ciclo  “Setiembre con Música” nos recibió con brisas de primavera y muchísima gente (el Kfé estaba repleto). Nos sentamos en una mesita cerca de la barra y pedimos una cerveza artesanal de trigo, que resultó ser la que abrió el telón de esta charla/cena que duró más de dos horas. Para la cena elegimos un menú descontracturado. Para empezar focaccias con dips de babangush, humus y alioli. Para seguir nachos con queso, acompañados de guacamole y pico de gallo. Y para coronar la noche gastronómica elegimos papas rancheras, un clásico del Kfé.

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Hablamos un poco de su infancia. Nació en Melo, departamento de Cerro Largo, y después de un año se mudó con su familia a Rocha, sitio del que se iría tiempo después. El papá de Federico tenía un programa de radio que se llamaba Brasil 2070. “Era un poco futurístico”, dice y asegura que en su casa siempre hubo mucha música. De Beatles a Serrat, pasando obviamente por la música brasilera. “Me acuerdo que me gustaban particularmente algunos discos que se escuchaban en casa, casualmente era música instrumental. Uno de estos era El retorno de la Pantera Rosa, que es de la banda sonora de la película”.

 

No puedo parar

A los 8 años fue al cine a ver la película Breakdance y “fue como un golpe. Ahí pedí para estudiar guitarra”. Estudió en el conservatorio estatal de Rocha de los 8 a los 10 años. A los 10 se mudó a Montevideo y continuó los estudios con el mismo profesor hasta los 12, cuando abandonó porque no le entusiasmaba la guitarra clásica. ¿Y ahí ya cantabas? “No, no nada. La cantada no apreció hasta los 18 años”.

Ese mix de estilos que un poco exuda Federico en sus discos tiene que ver con lo que se escuchaba en su casa, pero también con lo que lo fue encontrando a lo largo del camino.  Cuando tenía 15 años un amigo le presentó un disco de Run D.M.C, Raising Hell King, “un discazo”. A los 18 años empezó a escuchar Guns N’ Roses y alguna cosa de Metallica pero la revelación vendería unos meses después. “Estábamos en un cumpleaños de personas medio metaleras y un amigo de un amigo trajo Nothing’s Shocking de Jane’s Addiction. Yo estaba al lado del parlante y mientras los metaleros querían bajar el volumen, porque no les gustaba, yo me fasciné y dije: ‘Es esto’. Ese mismo día agarré al tipo, que ni lo conocía, y lo atomicé para que me prestara el casete. Y me lo prestó. Trabajaba de operador en Galaxia en esa época, me lo copié en la radio y se lo devolví. Meses después apareció Nirvana, los Red Hot, y ahí ya está”, dice como rendido ante tanta buena música.

La historia de cómo comenzó a cantar no me recuerda a otra cosa que a sus canciones. “Un día un compañero de clase cae con una guitarra. Estábamos en la hora libre y el loco empezó a tocar un tema de Guns N’ Roses y yo empecé a cantarlo. Justo la profesora de inglés nos escuchó y cuando terminó la hora libre nos pidió que arranquemos la clase con esa canción. Nos hizo pasar al frente. Mi primer concierto en vivo fue en un aula, frente a toda mi clase, me dio una vergüenza horrible. Y esa es la historia de cómo llegué a cantar”.

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Primero la melodía

“La melodía está mucho tiempo sin letra, casi hasta el final del proceso”, confiesa. “Hago las letras cuando las voy a grabar”. ¿Tenés una rutina? “No. Cuando le pongo la letra voy un poco al origen de la canción. Me pasa mucho de hacer melodías que evocan situaciones. Para armar la letra vuelvo a esa situación. Aunque no siempre funciona así. También pasa que alguien me dice: ‘Ah, esa melodía me hace pensar en algo’ y entonces construyo sobre esa idea”.  Cuando logra escribir, lo hace rápido. Tiene una fecha para grabar las canciones y por eso “no me pongo a darle tanta vuelta, voy directo a lo que quiero decir.

¿Disfrutas de ese proceso? “Sí, pila. Uso las métricas del inglés y el trabajo es encontrar palabras en español que mantengan esa métrica, es muy difícil. Tengo amigos que me dicen: ‘Yo no sé cómo lo hacés’. Y hay gente que va derecho y escribe en inglés. Charly García lo hace, Cerati lo hacía, y son tipos que admiro mucho”.

En promedio, ¿cuánto demorás en hacer una canción? “Puedo hacer dos letras por día”, dice y enseguida se me escapa un: ¡rapidísimo! “En realidad ese es el tiempo promedio que demoro. En Aurora hice medio disco en un día”. ¿Y qué hacés, te encerrás a pensar? “Literalmente. En el primer disco me encerré cuatro días, con comida para cuatros días. Mi casa era un búnker”, recuerda.

Federico sabe que la inspiración va por temporadas y permite que así sea, no se fuerza. ¿Te pasó de sorprenderte con eso que salía de vos? “Sí, me pasó”, dice mientras mueve la cabeza pensativo. “En el primer disco y en el último. “Zulma” es una canción que me sorprendió. En el final hay una melodía de una canción que me cantaba mi abuela de niño (el tema está dedicado a ella). En este disco empezaron a aparecer melodías que ansiaba cantar. Logré llegar a esas metas que tenía de adolescente. Hubo una maduración. Es el disco que más me gusta de los que he hecho, es el más personal y en el que sentí que pude redondear metas musicales. Siento que pasaron muchas cosas para que llegara a eso, no lo pensé, sucedió”. Afirma que la música lo ayudó a conocerse y que su relación con ella es “terapéutica. Fue la forma que encontré para exteriorizar algunas cosas que a veces me cuestan decir o armar en mi cabeza. Para mí sacar para afuera la melodía es un proceso catártico”. Este último disco transita por su infancia y llega hasta el presente, “pasa por muchas partes de mi vida”.

Mini Glorias

“El proceso fue diferente a los anteriores, fue un disco que se hizo más que nada en la sala de ensayo. Trabajamos como se hacía antes, en vivo en el estudio. Con Aurora (su segundo disco) me pasaba que lo escuchaba y me sonaba perfecto, no había errores. Con Mini Glorias me pasa que escucho a la banda tocando y parece que estuviese en vivo, cada vez que lo escucho encuentro algo nuevo. Si está perfecto, no transmite tanto”.IMG_4728

Además de la banda Enrique “Checo” Anselmi (bajo eléctrico y coros), Gerardo González (teclados), Santiago Juan (batería) y Federico Graña (guitarra y coros) participaron de Mini Glorias Diego Murovankin, que fue tecladista del primer disco de Socio y ahora estuvo a cargo de la producción junto a Fede, y Santiago Bardier, ingeniero en casi todas las etapas. También hay dos voces femeninas: Guillermina y Valentina Moreira y  Sebastián Peralta (productor de Aurora) que participa en la canción “Frenesí”.

“Con las letras de las canciones suele pasarme que siempre escribo cosas que después me pasan. El primer disco cuenta un poco el pasado. Es como de despedida, de desencuentro, tiene eso de nostálgico. Aurora es diferente, ya que fue hecho a medias con el Sebastián Peralta. Y Mini Glorias mira al pasado pero para poder ir hacia el futuro. No es se lamenta. Es el disco más esperanzador que he hecho”.

El título se dio porque un día estaba mirando junto a Victoria, su novia, Star Wars y “en un momento hablan de una célula que tienen los caballeros Jedis que se llaman las midiclorias, y ella dice: ‘¿Qué dijo? ¿Mini glorias?’. Y después empecé a pensar que en este disco había llegado a las melodías que siempre había tenido ganas de hacer. Y esas canciones son para mí una especie de mini glorias”.

¿Compartís con ella el proceso? “Sí, le muestro las canciones así sin letra y ella me dice lo primero que le sale.”. ¿Dudás? “Sí, sí”, reconoce. ¿Y sos receptivo ante las críticas? “Sí, claro, De hecho hay una frase en el disco que dice: A veces canto los versos que otra persona me da. Y eso es porque muchas cosas de estas letras derivaron de charlas con mi hermano”.

“Este es el momento de las mini glorias”, sentencia. “Más allá de las melodías hubo momentos en mi vida que han significado mini glorias y esos momentos están en el presente”. ¿Por ejemplo? “Irme a vivir con Vicky, tener a Rock, mi perro. Nunca había tenido uno y encontré un mundo nuevo, estoy re copado. Una mini gloria es la comida muy sencilla pero en el momento exacto”… Sos romántico, ¿no?, le pregunto y entre risas me dice: “Sí. Sí, soy romántico”.

“Algunas veces”, hace una pausa y continúa “uno siente que la vida te pasa por arriba y yo antes era un poco más así, y ahora intento prestar más atención a esas cosas chiquitas y darles valor. Me costaba liberarme de los recuerdos, era más fácil estar en el pasado que en el presente, siempre miraba atrás. Siento que ahora vivo más en el hoy y el futuro lo construyo despacito, con esas mini glorias”. Confiesa que solo hace la música que le resulta interesante, que “nunca sacaría un disco para continuar la historia de Socio. Creo que por eso estuve cuatro años sin sacar un disco, no tenía nada para decir”.

“En este disco empezaron a aparecer melodías que ansiaba cantar. Logré llegar a esas metas que tenía de adolescente. Hubo una maduración. Es el disco que más me gusta de los que he hecho”.

El poder del ahora

La banda sonora que acompaña su rutina va cambiando, fluye de forma natural. “Ahora estamos escuchando bastante Johnny Cash, volví un poco a la música brasileña, empecé a escuchar un disco viejo de Caetano Veloso y soy de compararme muchos discos”. “Bastantes”, me dice su novia bajito. “Cada dos días hay un disco nuevo en casa”. Fede se autoproclama “buen comprador de discos” y está orgulloso de esa cualidad. “Tengo piques y siempre encuentro lugares donde comprar muy buena música y barata. Me gusta eso de encontrar joyitas que nadie ve”. ¿El último disco que compraste? “El último fue de Brian Wilson haciendo clásicos de Disney. Soy muy fan de los Beach Boys y sobre todo de él, y también soy fan de Disney. Lo compré nuevo por 100 pesos, de oferta en Todomúsica”.

¿Sos autocrítico?  “Sí, pila. Le busco mucho la vuelta. Recién ahora en este disco siento que lo escucho y me encanta todo. Como cantante es el que me gusta, los otros no tanto”. Siente que con Mini Glorias llegó a una personalidad musical. “Me parece que ya me divertí bastante, probé todo lo que quería, chivié chivié y chivié y ahora llegué a algo que realmente me gusta”.

Después de esa tremenda declaración podría dar por concluida la entrevista pero no. Las notas de “Setiembre con Música” solo pueden terminar de una manera: con las preguntas de Sapito. Así que les damos paso.

Preguntas de Sapito

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Tras la elección de un color y de dos números, el sapito quiso que le hiciéramos esta pregunta a Fede Lima.

Algo en lo que seas muy malo…

Soy malo jugando al fútbol. Trabajé mucho tiempo en Universal, una radio muy futbolera. Estuve seis años de mi vida trabajando como operador de transmisiones de los partidos. Pero soy muy malo jugando…

Y aprovechamos su generosidad para hacerle una más.

Si el genio de la lámpara te diera tres deseos, ¿qué le pedirías? (No vale decir la paz mundial).

Que Uruguay salga campeón otra vez.

Que venga Faith No More de nuevo a Uruguay a tocar.

Y que los discos no mueran.

Presentación oficial del disco: 16 de octubre en el Teatro El Galpón.

T.de.T

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