CULTURA

Mucho por decir

Según Wikipedia, y los hiphoperos, el hip hop está compuesto por cuatro elementos: el rap, el break dance (el baile), el Djing (crear música con las bandejas de vinilo) y el graffiti. Fascinado por esta cultura callejera, Santi Mostaffa, supo incursionar en su adolescencia en el break dance, ni siquiera lo intentó con el graffiti y finalmente se dejó llevar por las letras del rap acompañado por las bases de un Dj. Les presentamos a un rapero que está más allá del under de la ciudad.

Es rapero, da clases de inglés, estudió psicología y le gusta leer. Un poco tímido pero dispuesto a conversar llegó Santi Mostaffa a nuestra charla dominical en KFe. Limonada de jengibre, curry vegetariano tailandés con arroz (extra picante) y pan casero de por medio, nos sentamos a hablar sobre sus primeros pasos en el rap, su último disco y sus proyectos.

La cuna

Su amor por la música empezó a surgir cuando era niño. Su padre, que es argentino, lo hacía escuchar todas las noches un casete de Sui Generis para dormir. “Es lo primero que identifico como un disco que me haya gustado”. Cuando iba a la escuela escuchaba Los Auténticos Decadentes e Illya Kuryaki and the Valderramas. Sus referentes en el rap fueron cambiando a medida que fue creciendo, pero como les debe haber pasado a muchos, uno de sus ídolos era Eminem, allá por el año 2000. “Me encantaba, de adolescente me teñí el pelo amarillo como él y andaba de viserita, una ridiculez, pero bueno, cosas de la adolescencia”._DSC0131 (1)

Ahora, con un poco más de experiencia y el oído más educado, sus gustos van del rapero estadounidense Talib Kweli hasta Iluminate (Argentina), pasando por Inquérito (Brasil) y Tiro de Gracia (Chile). De Uruguay le gustan las bandas Dostrescinco, latejapride* y Contra las Cuerdas. “Lo que pasa con el rap es que todo es muy under, estamos como por fuera”. Pero cree que ahora está apareciendo más y que se está encontrando la faceta local de esa cultura “importada” de Nueva York. “Está bueno encontrar algo que nos encanta y apasiona y tratar de darle una cosa más montevideana. Que la gente no diga, ‘¿y este payaso?’, si no que sea una cosa con la que se puedan relacionar”.

Los primeros beats

La primera vez que compuso una canción estaba en sexto de escuela y la primera de rap, la compuso en el liceo. En su adolescencia, iba con un amigo a los toques de hip hop a ver bandas locales como Contra las Cuerdas y latejapride*: “Éramos re fanáticos, nos encantaba, estaba de más. La primera vez que fuimos quedamos fascinados, eran como nuestros héroes. Claro, los pibes eran un poco más grandes, tocaban, hacían rap”. En esos toques fue que comenzó la amistad con el Sapo, Dj de Contra las cuerdas y actual Dj de Santi. En 2005, aún estando en el liceo, falleció su hermano y escribir canciones fue su terapia y su forma de canalizar lo que le pasaba: “Desde ahí quedé enamorado de hacer música”.

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Luego estudió psicología por dos años, hasta que perdió el ritmo del estudio. Si quería hacer música no le daban ni el tiempo ni la energía para estudiar. Cuando dejó la facultad empezó a hacer letras acompañadas de música que hacía con el programa Fruity Loops. Después se juntó con unos amigos y formó el grupo Cucaracha Sound System, con el que participó de varias movidas de hip hop. Pero el bichito de las letras lo seguía picando y un amigo le aconsejó que grabara sus canciones. Fue ahí que golpeó la puerta de Davich Mattioli de latejapride* para grabar lo que sería su primer EP, La Máquina de sobaquear. “Con la grabación del EP dije: ‘Esto está de más, quiero hacerlo siempre. No importa que labure de esto o de otra cosa’”. A partir de allí, el siguiente paso era sacar un disco, así que dejó Cucaracha Sound System y empezó a tocar por su cuenta en eventos, acompañado solo de una pista, hasta que el Sapo se le sumó como Dj.

“En ese primer EP los temas eran muy amateur, muy primerizos. Cuando lo escucho me da ternura ver lo ingenuo que era, las boludeces que escribía. No es que fuera una cosa tan inmadura en cuanto a los temas, sino que creo que ahora me refiné a la hora de escribir”. Su primer disco fue Hay pasto en la grieta, y si bien siente que líricamente está mejor que el EP, le parece que es un rejunte de temas.

La cocina

Pensamiento & Movimiento, es su tercer y último trabajo hasta el momento. “Este disco me dejó superconforme musical y líricamente. Me parece que es más fino. Si en la letra dice ‘curry picante’ es porque tenía que decir ‘curry picante’ y eso me deja más satisfecho”. La escritura de las canciones fluyó por sus manos como una catarata: “Yo recién había dejado con una novia y estaba un poco desamorado, haciendo mucha introspección y autocrítica. El proceso fue muy terapéutico y a su vez una cosa me ayudó con la otra. Terminar con mi novia me ayudó a escribir y escribir me ayudó a elaborar la terminada con mi novia”. El armado del disco tuvo dos etapas, uno de creación, en el que Santi componía arriba de bases musicales que su amigo Maicol Clavijo le iba pasando y otra de estudio, netamente de grabación, edición y mezcla. Desde que empezó a componer las canciones hasta que el disco vio la luz pasaron casi tres años.

¿Por qué el nombre Movimiento & Pensamiento? “Hay una canción, “Hip hop lives”, de un rapero que se llama KRS-One que explica un poco de dónde viene el hip hop. Hip tiene que ver con el pensamiento, con la frescura, el estar en la vanguardia y Hop con el movimiento, con estar haciendo cosas, en actividad, con los beatmakers. El disco toma su nombre de eso, que no tiene demasiado de original, pero me pareció que estaba bueno como una declaración de principios y que se sepa que es un disco de hip hop de alguien que escuchó a la persona que dijo eso”.

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Lo grabó en el estudio de Dostrescinco junto a Maicol quien además de hacerle de beatmaker, ofició como productor. “Le metimos abundante cabeza y tiempo. No sé si llegamos a algo mágico, pero que nos rompimos la cabeza, nos rompimos la cabeza, hicimos lo que pudimos”. Y lo que pudieron fue más que suficiente, porque incluso les valió la nominación a los premios Graffiti 2015 a Mejor Álbum de Hip Hop.

El lenguaje

Para poder rapear es fundamental tener un buen manejo del lenguaje y rapidez a la hora de pensar palabras, y el freestyle es una de las herramientas que ayudan a entrenar el arte de improvisar. A Santi le gusta mucho hacer freestyle pero dice no ser tan bueno como querría. Saber improvisar puede salvar a cualquier rapero de una situación incómoda en un escenario, tapar baches si se olvida de la letra o incluso puede usarse como un llamado de atención si el público está disperso. “Si quiero que presten atención a lo que estoy haciendo capaz que tiene más sentido que hable de algo que está pasando en el momento que estar atornillando a la gente con la letra. Nadie está obligado a prestar atención, uno tiene que hacer que presten atención”, y agrega: “El freestyle es un arma muy poderosa en el escenario y también en situaciones más íntimas para jugar, para hacer cierto deporte mental, es una forma de no oxidarse”. La lectura es otra de las fuentes para adquirir vocabulario, aunque no se haga de forma consciente. “Me gusta mucho leer. Para dormir tengo dos formas, o me tomo dos birras o me acuesto leyendo. Cuando era niño mi madre me hacía leer bastante y si le preguntaba qué significaba una palabra me hacía leer la oración para sacarla por contexto, si no me daba cuenta me decía que la buscara en el diccionario y lo hacía. De bastante chico me motivaron a querer saber cada vez más palabras”.

Sigue el movimiento

Ya está escribiendo nuevas cosas desde una perspectiva más racional y analítica y no tanto afectiva. Esta vez, sobre temas más relacionados al mundo que nos rodea, como la política, los medios y lo que dice la gente. Aunque la política es un tema que aparece con frecuencia en sus letras, no es algo intencional. ¿Te gustaría estar en política? “No, me parece que la política es una vocación rarísima. No me gusta generalizar, supongo que entre los políticos puede haber de todo, pero me parece que el hecho de que tu vocación sea estar convenciendo a la gente de que te vote, es rarísimo, no lo puedo entender. Lo mismo con la vocación de policía, no tengo nada contra ellos, pero es una vocación que no puedo entender”.

Cree que no podría vivir de la música: “Lamentablemente me estoy desengañando. Siempre se pueden buscar actividades que tengan que ver, pero de la música la veo muy difícil. De todos los músicos famosos que hay en Uruguay, los que viven de ella los contás con los dedos de una mano”. Y tiene claro que se iría a probar suerte a otro lado, aunque sea por un tiempo. Sus planes a futuro incluyen un toque en noviembre (con fecha a definir) y la posibilidad de tocar en el exterior, ya que sacó un disco con un sello estadounidense focalizado en música latina alternativa y eso le puede abrir otras puertas.

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Preguntas de sapito

En Fauna decidimos incluir una técnica de preguntas muy efectiva y eficaz para indagar en los secretos más íntimos de nuestros invitados. Como en un flashback a la escuela, Santi eligió sus propias preguntas con el método infalible del sapito.

Un toc que quieras compartir…

Me pasa una cosa media entre toc e infantil y es que en la rambla y en los lugares que tienen el piso con colores hago la típica de ir pisando solo un color, solo el rojo o solo el negro por ejemplo. Tampoco es muy grave.

Si pudieras compartir escenario con cualquier músico del mundo (vivo o muerto), ¿con quien sería?

Con los Beastie Boys. Sería una lista larga en realidad, pero los primeros que se me ocurrieron fueron los Beastie Boys.

¿Creés en los fantasmas o tuviste alguna experiencia paranormal?

No, nunca tuve, por suerte no. No creo en los fantasmas, pero viste que a veces te cuentan historias personas a las que no tenés por qué no creerles y ta, es creer o reventar. Estoy tan convencido de que no existen que creo que nunca voy a ver nada, peeeeeroooo…

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