RELATOS

Química

¿Es amor? No ¿Es atracción? Tampoco. Es algo en el medio, un sinfín de reacciones que se producen en el cuerpo cuando dos personas se miran, incluso a lo lejos, en el medio de una multitud. El resto de la gente se anula, no se ve nada más que al otro y uno cree que ve más allá de sus ojos, que lee sus pensamientos. Sucede entre muy pocas personas, y siempre es mutuo. También es complicado, las emociones son tan fuertes que asustan. Es lo opuesto a la estabilidad que se busca en una pareja, por eso no prospera. Es incontrolable,  trasciende el tiempo, el espacio o el contexto. Se repite una y otra vez en cualquier circunstancia, es difícil de describir con palabras solo se siente. También es propio del momento del encuentro, del cruce de miradas, del roce de una mano o el fervor de un beso, después desaparece. O más bien se oculta hasta que sin pedir permiso resurge con más fuerza. No llega a ser amor, el delirio del sentimiento no lo permite, pero es más que atracción. El deseo no pasa por lo físico sino por una conexión entre almas que se buscan desesperadas. Es tal la perfección del encuentro que no se quiere contaminar de lo cotidiano, ni quiere reiterarse demasiado para no perder la magia. No parece de este mundo pero lo es. Algunos le dicen química y quizás esa sea la palabra que mejor explique la reacción que inevitablemente sienten los dos al verse, no importa cuánto tiempo haya pasado. Se entienden, se conocen más que nadie aunque no intercambien demasiadas palabras. Hay algo que los une pero mucho que los separa.

Natalia Correa

One comment

Unite a la discusión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *