COMER & BEBERMUNDO

Típico

Queríamos tentarlos y se nos ocurrió armar este post con los cuatro dulces típicos de Brasil que no deberían dejar de probar si viajan a este país. Porque no solo de cerveza y cachaça vive la fauna.

PAMONHA. Aunque me la nombraron a los pocos días de haber llegado a Brasil me costó encontrarla. Se trata de una especie de tamal dulce; una pasta cremosa hecha a base de maíz que viene envuelta en hojas de chala. Es una comida bastante típica en el centro oeste y en el nordeste y suele conseguirse en puestitos callejeros (hay unos que se especializan en comidas a base de choclo en donde pueden encontrar también preparaciones típicas como la canjica y angu). Durante el mes de junio, cuando se celebra la fiesta de San Juan, es muy frecuente encontrarla. La pamonha va muy bien con un jugo de algunas de las cientos de frutas que hay por estas latitudes.

BOLO DE ROLO. Todo arrolladito relleno de dulce de guayaba. Agua a la boca. Lo que más llamó la atención de esta preparación típica de la cocina pernambucana es la masa. Se hace con harina de trigo huevos, manteca y azúcar pero a diferencia de la del típico arrollado esta es bastante fina, lo que le da al postre una textura particular. Viene en presentaciones individuales y  familiares (y decir familiares en Brasil es decir gigantes). Y claro, fue declarado patrimonio cultural inmaterial del estado de Pernambuco en el año 2007.

PAÇOCA. Hecha a base de maní, harina de yuca y azúcar se transformó en mi perdición. Vienen en todos los tamaños: presentaciones generosas y también en envoltorios individuales, a estas últimas las llaman paçoquitas y cuestan solo 0,5 reales. Esas, las de 0,50 me volaron la cabeza y la primera vez que las probé me comí diez al hilo. Y estoy tranquila porque sé que en cada kiosco, almacén o supermercado de cualquier barrio de Brasil voy a poder encontrarlas.

AÇAÍ. Visitar Brasil es sinónimo de probar este típico fruto que crece únicamente en el norte del país. Puede comerse como helado pero lo más tradicional es lo que se conoce como açaí na tigela (açaí en el tazón). Este postre que a simple vista y para los novatos parece chocolate (en realidad luego el viajero inexperto se da cuenta de que es de color morado) se sirve generalmente como un smoothie y se le suele agregar granola y frutas (lo más típico es con banana o frutilla).

También está la versión salada y tibia, poco conocida fuera de fronteras y consumida por los habitantes de la región amazónica (suelen comerlo con harina de mandioca y pescado).

En los últimos años el postre se hizo muy popular porque se conoció que el fruto además de ser energético es antioxidante y aporta vitaminas y proteínas.

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